Pintura de cal

Existen diversos supuestos por los que nos podemos plantear el hecho de pintar las paredes con cal. La cal tiene varias ventajas respecto a las pinturas plásticas convencionales y algunos inconvenientes.

  • Como cualidad más ventajosa tenemos su elevada transpirabilidad, haciéndola perfecta para trabajos con problemas de humedades por capilaridad. Otra de sus ventajas es su elevado PH, lo que provoca que en su superficie no se desarrollen hongos ni bacterias.
  • Por el contrario, la cal no es lavable, por lo que no tiene una gran durabilidad. Además, el acabado que deja es bastante rústico, así que no es adecuada para hacer acabados de alta decoración finos.

Tendríamos la opción de pintar con cal apagada pura y dura, pero el producto es de aplicación tremendamente incómoda, así que suele quedar restringida para aplicaciones en el ámbito de la ganadería, pintado de granjas, etc.

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Para interiores de viviendas, en el caso de que se necesite una elevada transpirabilidad, o bien si buscamos el acabado rústico típico de la cal, existen pinturas a base de grasa de cal con las mismas características y mucho más sencillas de utilizar.

Es importante recalcar que, si bien estas pinturas se pueden aplicar sobre cualquiera de los materiales de construcción habituales e, incluso, sobre pinturas plásticas convencionales, la transpirabilidad tan solo será efectiva sobre soportes que también sean transpirables. Por lo tanto, el yeso, las placas de Pladur o anteriores pinturas de dispersión nos van a bloquear dicha transpirabilidad.

También existen veladuras a base de cal que, en combinación con el revestimiento de cal, nos proporcionan acabados de sombras mucho más marcadas y muy habituales en ambientes rústicos, aunque también existe la tendencia actual de su aplicación en ambientes mucho más modernos.

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